Primero definir qué está ocurriendo. Después, qué se hace con eso.
Buena parte del desgaste laboral se sostiene en dos cosas a la vez: condiciones concretas del trabajo y formas de responder a ellas que se aprendieron antes. Separar una de otra cambia por dónde se empieza.
Sobre esa base trabajamos estrategias concretas —límites, manejo de la carga, regulación antes de reaccionar— y revisamos cómo resultaron, en vez de acumular consejos que no se sostienen en una semana real.
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