Hay cosas que cuesta contar incluso cuando uno quiere pedir ayuda
Algunas cosas se pueden decir con facilidad. Otras aparecen acompañadas de vergüenza, culpa, miedo a ser malinterpretado o temor a lo que otra persona pueda pensar de nosotros.
En la sesión conmigo también podemos hablar de esas partes: sexualidad, fantasías, pensamientos incómodos, impulsos, contradicciones, experiencias que nunca has contado o aspectos de ti mismo que todavía te cuesta comprender.
No necesito decidir rápidamente si algo es «normal» o «anormal» para poder trabajarlo contigo. Me interesa entender qué significa en tu experiencia, de dónde puede venir, qué función cumple y cuánto está interfiriendo hoy en tu vida.
Hay temas que necesitan tiempo antes de poder decirse. No tienes que contarlo todo en la primera sesión.

